Pilares de confusas palabras

 

(…)Humboldt se quejaba, en su tiempo, del mal trazado de las calles habaneras. Pero llega uno a preguntarse, hoy, si no se ocultaba una gran sabiduría en ese mal trazado que aún parece dictado por la necesidad primordial -tropical-, de jugar al escondite con el sol, burlándole superficies, arracándole sombras, huyendo de sus tórridos anuncios de crepúsculos,(…)La vieja ciudad, antaño llamada de intramuros, es ciudad en sombras, hecha para la explotación de las sombras -sombra, ella misma,(…)La Habana ese estilo sin estilo que a la larga, por proceso de simbiosis, de amalgama, se erige en un barroquismo peculiar que hace las veces de estilo, inscribiéndose en la historia de los comportamientos urbanísticos. Por que, poco a poco, de lo abigarrado, de lo entremezclado, de lo encajado entre realidades distintas, han ido surgiendo las constantes de un empaque general  que distingue a La Habanade otras ciudades del continente.

LA CIUDAD DE LAS COLUMNAS*, Alejo Carpentier

(*Texto publicado en Revista Arquitectura Cuba. Habana. No. 334. 1965. Pp. 26-39. La ciudad de las columnas. Editorial Letras Cubanas. Habana. 1982)

 

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